No habrá que subestimar los efectos de este apoyo, ya que como formador de opinión, éste podría marcar un punto de inflexión definitivo a favor de Hillary al convencer a quiénes confían y respetan al periódico. Lo mismo sucedería con Mcain.
Las implicancias éticas de un anuncio de esta envergadura, aunque no debería sorprendernos, lo hace en un país como el nuestro, y en Tucumán, en donde los medios dificilmente dejen traslucir sus intenciones políticas. Ni que hablar de una definición a favor de uno u otro candidato.
Hace no mucho tiempo, en uno de sus tradicionales almuerzos, Mirtha Legrand había comprometido su voto a favor de López Murphy. Un detalle, que permitiría luego a su teleaudiencia conocer con anticipación sesgos o detalles en sus opiniones a favor o en contra de los candidatos que pugnaban en esa elección.
Posiciones que otros periodistas o productores televisivos, por verguenza o por cuidar intereses económicos futuros, no las dan a conocer. Recuerdo cuando CQC éra mucho más permisivo y menos irónico en plena campaña de la Alianza.
Algo que probablemente no estaba mal, pero tampoco esta bien al no haberse definido por uno o por otro candidato.
Ni que hablar en Tucumán…
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