La noticia deseada en Tucumán

“Vivimos bajo el imperio de la noticia deseada. Aquella en la que la opinión pública quiere creer”.Con estas palabra Miguel Wiñazki presenta su libro “La Noticia Deseada – Leyendas y fantasmas de la opinión pública”. El autor plantea,como tesis principal, que la generación de las noticias no es provilegio exclusivo de los medios, sino también está influida por las audiencias que las desean.En Tucumán los hechos que están instalados en el espacio, en la opinión pública, no son ajenos al planteo de Wiñazky.

En todo caso son una prueba más de esta afirmación.

Por ejemplo, cuando hay indicios de corrupción en el Gobierno, inmediatamente el funcionario se convierte en culpable hasta que se demuestre lo contrario. Es decir, la noticia deseada no es el hecho de corrupción en si mismo, sino para la audiencia el funcionario es corrupto.

Lo que genera ciertas limitaciones para publicar algo en contrario. 

Cualquier obra pública, por más de que traspasen los controles preventivos, siempre serán muestras de la corrupción deseada. Exista o no. Y en eso se basa el periodismo de sospecha o la política de sospecha, tantas veces declamada por diferentes personajes de la vida política tucumana. La que les permitió acceder a cargos  importantes, con altos niveles de expectativas por parte de la sociedad, y en el que fracasaron rotundamente en sus funciones.

Paulina Lebbos es un caso, diríamos emblemático de lo arriba descripto. La noticia deseada, y en este caso aprovechada por algunos medios, daban cuenta de la supuesta participación de los “hijos del poder”. La cual haya ocurrido o no, quedará en el inconciente colectivo como un hecho concreto, al que la mayoría de los tucumanos, de manera indirecta hemos sabido algo, de alguien al que le contaron lo que “realmente sucedió”.

En el caso de Betty Argañaraz, la docente desaparecida en Tucumán hace aproximandamente dos meses, también se generó este fenómeno. En donde los medios, a través de los dichos de las partes, publicaron elucubraciones y la hicieron saber a la sociedad.

La noticia deseada, más allá de que sea cierto o no, es que las ex novicias, Susana Acosta y Nélida Fernández, fueron las victimarias de Bety. Los motivos (o el móvil) para completar el deseo colectivo están en plena lucha mediática: van desde los pasionales, hasta los económicos. Pasando por una gran conspiración para tapar lo que sucedía en el Colegio del que las mujeres eran parte.

El tiempo, y solo el tiempo en este caso los definirán.

Es así que pareciera que cómo hay cosas o hechos “políticamente correctas”, las noticias públicadas deberían ser también “políticamente correctas”. Más allá de la verdad.

11-S: un golpe mediático

Hoy se cumplen 5 años del ataque terrorista más importante de la historia mundial. Más allá de las víctimas directas del ataque, y los daños materiales, los efectos que causaron los cuatro aviones secuestrados por Alqaeda, para luego ser estrellados contra objetivos icónicos de los EEUU, justifican de por si afirmación de que a partir del 11S “el mundo ha cambiado”.

El 11 de setiembre de 2002, el grupo fundamentalista Alqaeda, luego de secuestrar 5 aviones de american airlines, los estrelló contra diferentes objetivos dentro de los estados unidos. Dos contra las Torres Gemelas, en el Word Trade Center; uno contra el Pentágono; y hubo dos que no llegaron a sus destinos: las Torres Sears en Chicago y el Capitolio o la Casa Blanca en Washington.

Evidentemente los objetivos no fueron elegidos al azar. En la acción directa iban incluidos muchisimos mensajes.

Atacar el WordTrade Center, era abrir una herida en el centro del capitalismo estadounidense y del mundo de las finanzas occidental. Destruir el Pentágono demostraría al mundo que el poder militar norteamericano no era indestructible. Atacar Chicago socavaría la avanzada capitalista; y por sobre todas las cosas, el llegar a Washington era destruir el centro del poder político americano.

Y cuando uno rememora este tipo de acontecimiento, trata de definir el lugar en donde se encontrababa. Y en esta respuesta es en donde se uno encuentra el mayor efecto de los atentados del 11S.

Personalmente, como otros tantos miles de millones alrededor del mundo, al momento de alcanzar el segundo a avión a las torres gemelas, me encontraba frente a un televisor. Siendo un espectador atónito que recibía, por primera vez en directo (y en vivo) las esecenas de un ataque terrorista. Algo que nunca había sucedido.

Las imagenes, primero, del periodista de la CNN transmitiendo en vivo, mientras por detrás de él se ve como avion se incrustraba en una de las torres y luego como colapsaron las mismas, nunca podrán ser borradas de nadie que las haya presenciado.

De ahí en más el mundo ya no fue seguro para nadie. EEUU con el pretexto ideal, encaró una política expansionista para sumar a su control mercados y  por sobre todo, activos estratégicos. Siguió desarrollando su economía a traves del “complejo”.

Alqaeda, demostró que puede hacerse presente en cualquier parte, en cualquier minuto. Y que los aliados de EEUU también serán víctimas de sus acciones. Londres y Madrid lo vivieron luego en carne propia.

Más allá de los objetivos militares, está claro que los efectos comunicacionales fueron quizás más importantes por sus efectos posteriores que los que le dieron origen. El mundo ya no fue lo que era antes.

La “versión judicial-mediatica tucumana” del cuento de Caperucita y el Lobo.

Hace unos días recibí este mail que paso a postear. Divertido al principio, por su trágica realidad, y triste al final por el mismo motivo.La realidad nuestra que nos golpea cada día, pone en evidncia una sociedad desprotegida. El concepto de impunidad reina en la sociedad. En muchos casos victimiza al victimario y destruye a la víctima. 

El texto, a pesar de tratar este tema, como una crítica al sistema judicial puede ser extrapolado sin temor de equivocarse al nuevo sistema de medios tucumano. En donde más de una vez, investigando a la victima y a su entorno, y ante la falta de resultados se comienza a demonizar a la victima del delito. El ”por algo será” tibiamente comienza a repercutir en la gente. Casos como ejemplo sobran… 

La ”versión judicial argentina” del cuento de Caperucita y el Lobo.

Visto y considerando:

1) Que Caperucita no desconocía que podía encontrarse con el Lobo.

2) Que tampoco era ajena al hambre del Lobo, ni a los peligros del bosque.

3) Que si le hubiera ofrecido la cesta de la merienda para que el Lobo calme su hambre, no habrían ocurrido los sucesos referidos más arriba.

4) Que el Lobo no ataca a Caperucita de inmediato, y que hay evidencias que  primero conversa con ella.

5) Que es Caperucita quien le da pistas al Lobo y le señala el camino de la  casa de la abuelita.

6) Que la anciana es inimputable ya que confunde a su nieta con el Lobo.

7) Que cuando Caperucita llega y el Lobo está en la cama con la ropa de la  abuela, Caperucita no se alarma.

8) Que el hecho de que Caperucita confunda al Lobo con la abuelita demuestra  lo poco que iba a visitarla, hecho que tipificaría un abandono de persona  por parte de la joven Caperucita.

9) Que el Lobo, con preguntas simples y directas, quiere desesperadamente  alertar a Caperucita sobre su posible conducta.

10) Que cuando el Lobo, que ya no sabe qué más hacer para alertarla, se come  a Caperucita, es porque ya no le quedaba otra solución.

11) Que es altamente posible que antes Caperucita hiciera el amor con el  Lobo y lo disfrutara.

12) Que la versión de que Caperucita, cuando oye la pregunta delLobo:«¿Adónde vas?», responde: «A bañarme desnuda en el río…», cobra cada día más fuerza.

13) Que se desprende del punto anterior que es Caperucita la que provoca los   más bajos instintos, brutales y depredadores, en la pobre fiera.

14) Que el Lobo ataca, pero tal hecho corresponde a su propia naturaleza y a  su instinto natural y animal, exacerbados por la conducta de la susodicha Caperucita

15) Que párrafo aparte para la madre de Caperucita, quien exhibe culpabilidad al no acompañar a su hija.Por todo lo antes dicho, se revoca el fallo de Cámara, absolviéndose al  Señor Lobo y se dispone además:

a) Apercibir a la familia de Caperucita, imponiendo a la abuela presentarse en hospital a designar, para su observación gerontológica,

b) A la madre apercibirla para que cumpla correctamente con sus deberes de  madre y

c) A Caperucita trabajo comunitario en el Zoológico Local para conocer acabadamente la naturaleza y el instinto animal.

Aclarase asimismo en el presente fallo que este proceso no afecta el buen  nombre y honor del Señor Lobo.

Publíquese, archivase, y téngase por firme el presente fallo.

Un viaje al pasado

Cuando hechos policiales (como el de Paulina Lebbos y Betty Argañaraz) no son resueltos en el corto plazo, inevitablemente, se convierten en cuestiones políticas. Cuestión que a pesar de muchos es, diríamos que “natural”. 

Nadie más que Alperovich sabe de esta suerte de principio. Por sus experiencias pasadas, y por sobre todas las cosas, por la misma naturaleza de la oposición tucumana que desde siempre asentó sus razón de ser en denuncias que terminaban judicializando temas políticos.  

Y lo peor que le podía pasar al Gobernador, es que un proceso policial local, se convierta en un hecho político con repercusiones nacionales. Y es lo que está sucediendo en estos momentos.  

Con una cobertura total de los medios “nacionales” del Caso Argañaraz, pone en el tapete y puede comenzar a socavar esa imagen exitosa de un gobernador provincial con proyección nacional.

Porque el problema de la seguridad (o mejor dicho la inseguridad) que era un problema porteño amplificado a todo el país por los medios con sede en esa ciudad, los tucumanos lo estamos palpando día a día. Se convirtió en un problema local. Pero con proyección nacional. 

Los vanos intentos mediáticos de reinventar la imagen de la policía provincial, con informes televisivos de su accionar, se ven tapados por la marea de informaciones que dan indicios de su incapacidad para, primero, prevenir los delitos, o para (una vez sucedidos) resolverlos.

Argañaraz, Lebbos, Chaila son algunos de los apellidos de las víctimas que hoy dan razón a esta afirmación. Los principales matutinos porteños, algunos enemistados editorialmente con Kirchner y por lo tanto con Alperovich –aunque no todos- siguen de cerca (en sus ediciones matutinas y online) lo que está sucediendo en Tucumán. Los canales de aire y de cable, también lo hacen.

Y no extraña que la pelea institucional con el gremio de los abogados, los problemas con Lomas de Tafí, ahora la reactivación del juicio a Kaleñuk (todas cuestiones domésticas) empiecen a ventilarse hacia fuera.  

La oposición local –la acostumbrada al conventillo- comienza a sentirse de nuevo cómoda, y la oposición nacional aprovechará la vorágine mediática para socavar la imagen del gobierno provincial más exitoso y socio estratégico del Presidente Kirchner.

Un tiro por elevación para el presidente. 

Las elecciones pasadas mostraban que este tipo de acción política había entrado en vías de extinción. Incluso su correlato, la prensa de sospecha, también. 

Lo que se no se entiende es el porqué de los viajes a ver al Ministro del Interior, si este tampoco puede con el tema Inseguridad.  

Pero la realidad es la única verdad. Y así volvemos. Al pasado. A la vieja política, a la política de sospecha.  

Kirchner y Alperovich lo saben.

Un espacio de discusión

En el año 2002, cuando asistí al Primer Congreso Iberoamericano de Periodismo Digital, organizado por Clarín Digital, se hablaba ya del incipiente fenómeno de los blogs.

Naturalmente, como alguien a cargo de un medio periodístico en internet, al llegar a Tucumán me registré en blogger e inmediatamente generé un blog para periodistas de mi provincia. Ese blog se llamaba “Café Tucumano”, como un espacio de discusión y difusión a disposición de aquellos con información que muchas veces no es publicada en los medios tradicionales. Por intereses propios, a pesar de autoploclamarse independientes.

Al Café en Tucumán, como en muchos lugares, les llamamos a los bares, en donde amigos, enemigos, compañeros, conocidos o simples desconocidos se encuentran a conversar. 

Lugares en donde se hacen negocios, se arman gobiernos, se desarman también a los mismos, se tejen alianzas, y por sobre todas las cosas los tucumanos encontramos soluciones a todos los problemas del mundo.

Curiosamente en Tucumán que, a pesar de tener hasta cuatro o cinco cafés por cuadra, es una de las provincias más pobres de Argentina. 

Café como un lugar de reunión, y en dónde se genera información (que a través de la deformación natural de una trasmisión boca a boca) se convierte en rumores, muchas veces cargados de una irrealidad intolerable.

Como se darán cuenta ese no tuvo la repercusión esperada (aunque admito mi falta de presencia de ese blog). Pero eran otros tiempos.

 Hoy vuelvo con la idea de dejar plasmadas mis impresiones de una realidad que nos rodea y nos afecta. Poniendo a disposión un medio de difusión personalisimo (otro más en Tucumán) que permitan a los navegantes tomar de éste información, complementarla con información de otros medios, para así destruir una realidad, con ansias de verdad, gracias a las multiples fuentes de las que se nutre.

Ese es el objetivo. Espero esta vez alcanzarlo