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Un viaje al pasado

Cuando hechos policiales (como el de Paulina Lebbos y Betty Argañaraz) no son resueltos en el corto plazo, inevitablemente, se convierten en cuestiones políticas. Cuestión que a pesar de muchos es, diríamos que “natural”. 

Nadie más que Alperovich sabe de esta suerte de principio. Por sus experiencias pasadas, y por sobre todas las cosas, por la misma naturaleza de la oposición tucumana que desde siempre asentó sus razón de ser en denuncias que terminaban judicializando temas políticos.  

Y lo peor que le podía pasar al Gobernador, es que un proceso policial local, se convierta en un hecho político con repercusiones nacionales. Y es lo que está sucediendo en estos momentos.  

Con una cobertura total de los medios “nacionales” del Caso Argañaraz, pone en el tapete y puede comenzar a socavar esa imagen exitosa de un gobernador provincial con proyección nacional.

Porque el problema de la seguridad (o mejor dicho la inseguridad) que era un problema porteño amplificado a todo el país por los medios con sede en esa ciudad, los tucumanos lo estamos palpando día a día. Se convirtió en un problema local. Pero con proyección nacional. 

Los vanos intentos mediáticos de reinventar la imagen de la policía provincial, con informes televisivos de su accionar, se ven tapados por la marea de informaciones que dan indicios de su incapacidad para, primero, prevenir los delitos, o para (una vez sucedidos) resolverlos.

Argañaraz, Lebbos, Chaila son algunos de los apellidos de las víctimas que hoy dan razón a esta afirmación. Los principales matutinos porteños, algunos enemistados editorialmente con Kirchner y por lo tanto con Alperovich –aunque no todos- siguen de cerca (en sus ediciones matutinas y online) lo que está sucediendo en Tucumán. Los canales de aire y de cable, también lo hacen.

Y no extraña que la pelea institucional con el gremio de los abogados, los problemas con Lomas de Tafí, ahora la reactivación del juicio a Kaleñuk (todas cuestiones domésticas) empiecen a ventilarse hacia fuera.  

La oposición local –la acostumbrada al conventillo- comienza a sentirse de nuevo cómoda, y la oposición nacional aprovechará la vorágine mediática para socavar la imagen del gobierno provincial más exitoso y socio estratégico del Presidente Kirchner.

Un tiro por elevación para el presidente. 

Las elecciones pasadas mostraban que este tipo de acción política había entrado en vías de extinción. Incluso su correlato, la prensa de sospecha, también. 

Lo que se no se entiende es el porqué de los viajes a ver al Ministro del Interior, si este tampoco puede con el tema Inseguridad.  

Pero la realidad es la única verdad. Y así volvemos. Al pasado. A la vieja política, a la política de sospecha.  

Kirchner y Alperovich lo saben.

  1. pucho
    junio 8, 2007 a las 12:43 pm

    Muy interesante, espero que sigas profundizando en estos topicos.

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