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¿En Tucumán no hay nuevos dirigentes?

Pasan los días y la vida política nos da un mensaje: en Tucumán no hay nuevos dirigentes. La realidad es contundente tanto para el oficialismo como para los otros partidos que componen el arco político de la provincia.

El Partido Justicialista, en su versión del Frente para la Victoria –tal como lo adelantara en febrero de este año- hará uso de sus dos principales figuras para dar testimonio en las boletas de elección de Diputados Nacionales. José Alperovich y Domingo Amaya prestarán sus nombres para llevar la mayor cantidad de votos a las arcas kirchneristas, y al proyecto reeleccionista del zar tucumano.

Así las cosas la decisión del FpV le da una oportunidad a Amaya para armar –con la venia de integrar la lista oficial- su eventual candidatura a Gobernador para el 2015, y también una amenaza.  Ahora el “colorao” caminará la Tucumán y podrá estampar su nombre en cada rincón de la provincia llegando a lugares que en otros tiempos le estaba vedado.

Amaya sabe que al trabajar para el proyecto cristinista, también lo hará para el alperovichista. Y cuanto mayor cantidad de votos obtenga, menores chances a ser candidato a Gobernador en 2015, tendrá. Así habrá que ver como se mueve Amaya en su relación con José Cano, al que más de una vez le prestó su publicista para vender la imagen del senador de la UCR.

Otra cara conocida es Stella Maris Córdoba. O sea “el sapo” que el alperovichismo se tendrá que comer, según palabras del Senador Mansilla, al ser una exigencia de la Casa Rosada.

Como vemos tres de cuatro candidatos: los mismos de siempre.

Es tal la falta de renovación de cuadros políticos que Jesus Salim al pedir por su esposa para ocupar el cupo de La Cámpora, confirmó que lo único que se renueva son los nombres pero no los apellidos.

Con dos candidatos testimoniales los tucumanos deberemos ver en la lista de suplentes para ver a quién realmente estamos eligiendo.  Y entre los suplentes, que en realidad son titulares, suenan apellidos tan cercanos al peronismo como Orellana, y también como Rojkés y Alperovich. Carlos quiere y a Sarita, por la exposición mediática de los últimos tiempos, “le podrían pedir”.

En el radicalismo sucede exactamente lo mismo. La figura de José Cano se agiganta mientras pasa el tiempo y los correligionarios demuestran sus miserias y la falta de compromiso para la creación de una figura emergente. El agrodiputado Juan Casañas quiere retener su banca, pero ya sin la banca de la UCR, ni de muchos de sus inversores que se muestran cercanos al PRO.

Ariel García también quiere, y hasta rompió relaciones con la legisladora más cercana de Cano en la Cámara tucumana. De nuevo, los mismos de siempre se pelean y pasan las oportunidades para crear una oposición por lo menos que se asemeje lo más posible a una alternativa para los tucumanos.

Uno camina por las calles y ve que en el Socialismo encabezarán la lista los mismos nombres… y los mismos apellidos: Rodolfo Succar y Rodolfo Burgos.

En un intento desesperado por no perder la personería jurídica nacional, Fuerza Republicana, reeditará su marca que lo acompaña desde sus inicios en la década del 80: Bussi, pero sin el Domingo.

El PRO trata de armar alianzas para reeditar la Coalición que les permitió colocar un legislador concejal y un concejal en la capital. Y con el tiempo, uno en Yerba Buena. Pero por ahora el ansiado acuerdo está más lejos que cerca, por la reticencia de sus ex socios de atar su figura a una partido de centro derecha. De hecho en el mitín realizado en el Catalinas Park en donde el principal orador fue Mauricio Macri estaba atestado de ex bussistas: encabezados por el ex senador por FR Pablo Walter, quien también es funcionario de la “Ciudad”.

Como vemos la política tucumana es un círculo cerrado en el que es muy difícil entrar. Aquellos que detentan cargos o poder no quieren perderlo ni para ellos ni para sus familias.

Por otra parte no nos confundamos en afirmar que hay caras nuevas en por ejemplo la Legislatura tucumana, ya que aquellos que llegaron son más funcionarios políticos que dirigentes políticos en si mismo.

Juan D. Perón decía que la renovación generacional, más que necesaria, es inevitable. Y que de manera natural o por la fuerza se iba a dar. Lo importante es que los viejos tengan la madurez y la sensatez de formar nuevos cuadros políticos.

Por ahora en Tucumán, esas palabras no fueron escuchadas ya que eso no sucede.

  1. julio 10, 2013 a las 12:32 pm

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