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Maldita policía

Tucumán está en llamas. Duele Tucumán. Durante más de 24 horas los azules dejaron desprotegida a una provincia en manos de una horda de delincuentes que “aprovecharon” la situación para hacer de las suyas.

La Policía tucumana pide una recomposición salarial que asegure un sueldo de bolsillo de $ 12.000 a quién ingresa a la fuerza. La impericia de quienes tienen la obligación de dirigir a la fuerza permitió que se liberen zonas y se genere un caos pocas veces visto en la provincia.

 
Desde la misma fuerza fueron generando el caldo decultivo para que hoy Tucumán se encuentre bajo llamas. La llegada de Gendarmería no ayudó a apaciguar los ánimos, y lo que era una ola de rumores se convirtió en una realidad que hasta a los propios instigadores se les fue de las manos.

 
La policía que pide una recomposición salarial que la posicionaría como la mejor paga del país es la misma policía que está siendo juzgada por falsear actas en el caso de Paulina Lebbos. Es la misma Policía que cobijó a los tratantes de personas que se llevó, entre otras, a Marita Verón.

 
No es distinta de la que fue acusada de violar travestis en las comisarías o los que para recuperar objetos robados piden una suma de dinero. Es la misma policía implicada en casos de narcotráfico, y a los que cuando el ciudadano común necesita de su ayuda no aparece porque “no tiene nafta” en los automóviles. O la que libera presos para ir a robar en countries y casas de Yerba Buena. Es la misma.

 
Es la policía dirigida durante años por un Secretario de Seguridad que ante los jueces confesó no saber nada de seguridad. La que fue, no tan solo cómplice, sino también un engranaje fundamental en los años de plomo.

 
Es la policía que sin usarlas, se alzó en armas, el 9 de diciembre de 2013 fogoneando a determinados sectores para que actúen en contra de la ley. La que un 10 de diciembre a 30 años de la recuperación de la democracia será  investigada por los delitos de sedición.

 
Es la policía tucumana. Es, como otras tantas, la maldita policía.

  1. Gabriela Marotta
    diciembre 10, 2013 a las 11:59 pm

    Santi…te quedaste corto…si hubo un “nunca mas” para los gobiernos militares, esto es otro “nunca mas” para que pase en democracia. Negocios saqueados por los propios vecinos, ordas armadas para mitigar el “hambre” con bebidas alcoholicas o LCD’s, miedo descarnado en la gente de bien, encerrados y parapetados en sus casas esperando lo peor, policias pidiendo aumentos descomunales como si fueran un gremio mas, olvidando que todos pagamos sus salarios y que su deber es protegernos, corrupcion y muerte, un imfierno dantesco!

    • diciembre 26, 2013 a las 10:11 pm

      asi es Gaby, pero también creo que nos tenemos que replantear como sociedad muchas cosas, el odio entre sectores de la sociedad, por ejemplo. No es posible que desde abajo se odie al que tiene algo o mucho, como tampoco que desde arriba se odie al que no tiene nada. Escuché muchas frases horribles, creo que el odio es el espejo de la realidad en el que vivimos… y estas son las consecuencias.

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