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Un régimen agotado

agosto 25, 2015 5 comentarios

La estrategia que le permitió al oficialismo sostener su hegemonía, 12 años después le está jugando en contra.

La proliferación de acoples, entre otras cosas, la quitó la legitimidad  que le da el voto a cualquier dirigente político.Y por sobre todo sumió al sistema de partidos políticos (base constitucional de nuestro sistema político) en una crisis terminal.

La jornada electoral no término el domingo, como estaba previsto. Las elecciones se extendieron en el tiempo, y durarán 20 días. Hasta entonces los tucumanos no sabremos, a ciencia cierta, quiénes fueron elegidos para conducir los destinos de la provincia.

La pelea será urna por urna. Voto a voto. Más aún en las categorías legislativas (provinciales o municipales) en donde la mínima diferencia cambiará la composición de la Legislatura y de los Concejos Deliberantes.

Hoy el oficialismo es víctima de su propio destino. El régimen electoral que le posibilitó mantenerse en el poder, le está pasando sus facturas. Es que el sistema de acoples, con límites débiles, generó un caldo de cultivo que dio lugar a la violencia.

Violencia entre pares que competían dentro de un mismo espacio pero que eran adversarios. Y como advertimos anteriormente, adversarios que se convirtieron en enemigos porque se juegan mucho más que un cargo. La política convertida en una Pyme Familiar.

Los hechos de violencia del 23 de agosto son una muestra de los intereses en juego. Salvo lo sucedido con el candidato por el Acuerdo para el Bicentenario en Sargento Moya (detenido por la quema de dos urnas), los otros episodios se dieron dentro de una interna en un espacio político.

Violencia entre oficialistas y opositores. Que usaron las mismas artimañas electoralistas, con el mismo objetivo.

Violencia para una clase media que vio asqueada un despliegue casi pornográfico del aparato proselitista. “Llevadores”, “traedores”, “punteros”, “taxis”, “bolsones”, y un sinfín de artilugios para captar el voto del electorado, en el que todos trabajaban para uno y se peleaban unos con otros. La misma clase media que se aglomeró a la Plaza Independencia.

Aunque la duda recaiga en el escrutinio, la única certeza es que se tiene que proteger quizás uno de los derechos más importante: “el de elegir y ser elegido”. Porque este derecho no puede estar supeditado a la posibilidad de tener una estructura que permita la presencia permanente del voto en el cuarto oscuro.

Los miles de tucumanos que se congregaron ayer en la Plaza Independencia lo hicieron pidiendo algo que no debería estar en cuestión: la transparencia. Equivocados o no; engañados o no; informados o no; miles de familias fueron a pedir lo que consideran un reclamo justo. Y el Estado, a través del Gobierno, es el responsable por bregar por la seguridad de todos. Y el sistema político, a través de sus representantes, poner cordura y no tirar más leña al fuego.

Ya sea por estar viviendo otro round en la pelea entre la Bancaria y el Alperovichismo, como se afirma, los responsables de la seguridad no estuvieron, una vez más, a la altura de las circunstancias. Porque la mayor cantidad de personas aglomeradas en la Plaza Independencia pertenecían a una clase social que se sintió desprotegida en los desmanes de diciembre de 2013, por la misma policía que el 24 de agosto los reprimió. La impericia los colocó nuevamente cara a cara.

La oposición tambien tiene la obligación de transparentar sus relaciones, y sus intenciones. Y ahora tiene la obligación de presentar pruebas concretas y no diatribas a través de las redes sociales y medios pagos.

Más allá de las elucubraciones, el Régimen Electoral está agotado. No es confiable.

Por ahora solo queda que la Junta Electoral asegure que se cumpla la voluntad popular, defendiendo una democracia que –mucho más en Tucumán- costó en recuperar. Y que tanto el oficialismo como la oposición de una vez se ponga a la altura de las circunstancias.

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Elecciones en Tucumán: el fin de la hegemonía alperovichista

agosto 22, 2015 1 comentario

Despues de 12 años José Alperovich se va del Gobierno en donde impuso una lógica empresarial feroz: coptar o destruir a la competencia. El 23 de agosto cambiarán muchas cosas para los tucumanos, pero también para un sector que supo hacer de la política una “pyme familiar”

Luego de 12 años de unicato, en donde la palabra de José Alperovich fue la voz de mando, comienza una nueva etapa en la provincia con un resultado electoral por ahora incierto.

El 23 de agosto se renuevan todas las autoridades que deberán conducir los destinos de los tucumanos. (Gobernador, Vice, 49 legisladores provinciales, 19 intendentes, concejales y comisionados rurales).

Desde el Acuerdo del Bicentenario aseguran que aventajan al Frente por la Victoria por 6%, mientras que desde Casa de Gobierno auguran un triunfo por más del 8% y una proyección del 15%, razón por la cual no se expuso a Juan Manzur a participar en los debates televisados entre quienes disputan el cargo a gobernador.

Más allá de las especulaciones, lo cierto es que se espera una legislatura en donde las decisiones se debatan y se aprueben. Y no como ahora en donde los 49 legisladores no tuvieron ni voz. Mucho menos protagonismo.

Luego de las PASO en el Acuerdo por el Bicentenario se comenzaron a agrietar las relaciones. Principalmente, José Cano, tiene sus reparos mayores con el PRO Tucumano, al que acusan de no dedicarle tiempo ni recursos a la campaña, y mucho menos a la fiscalización. El macrismo tucumano sabe que puede recoger la estela de votos que les deja la figura de Mauricio Macri, suficiente para estar sentados cómodamente en cualquier silla legislativa de la provincia. Ni más ni menos. Sin más ambiciones que esas, no trabajaron ni lo harán por los intereses del conjunto, principalmente los referentes de Capital y Yerba Buena argumentan.

La maquinaria electoral del peronismo se puso en funcionamiento alrededor de dos acoples: “la Lista Oficial” y “Acción Regional” liderado por el “Gallego” Ruiz Olivares. La estrategia: que en el interior se polarice la elección entre esas dos corrientes. La oficial con referentes alperovichistas, y “Acción Regional” conteniendo al peronismo “dolido” con el alperovichismo y que podrían haber optado por apoyar a Domingo Amaya, la “pata peronista” del ApB.

El domingo 23 de agosto de 2015 será una jornada que definirá el futuro de los tucumanos y de los casi 30.000 candidatos que se presentan en la pugna por algún cargo político. Es que la política en Tucumán se convirtió en más que una salida laboral.

La política en Tucumán se convirrtió en una PyME. Exactamente en una PyME Familiar. Entre las cientos de boletas y partidos se repiten los mismos apellidos. Mujeres, hermanos, sobrinos, primos, yernos, cuñados y nueras son la materia prima de los nuevos partidos acoplados.

La construcción política en Tucumán se da más en beneficio de intereses personales y grupales, que en el del Bien Común. Razón por la que el armado de las listas se hace de esta manera.

El domingo 23 de agosto, también se enfrentarán en las mesas de la capital “La Bancaria” y “la Caja Popular”. Los denunciados en la justicia por múltiples causas, Eduardo Bourlé -escondido detrás del nombre de la senadora Silvia Elías- y “Cacho” Cortalezzi aspiran a ser Legisladores por la Capital. Habrá que estar atentos a este enfrentamiento de pandillas, que tuvo ya altos picos de violencia en el último año.
El 23 de agosto se definirá también el futuro político del “Colorado” Amaya, quién “traicionó” a los peronistas al sumarse al ApB, luego de 11 años de “alperovichismo” puro. El “colorado” siempre pensó en José Cano como un aliado político: su plan B. Se preparó en el despacho de la intendencia para que Alperovich lo ungiera como su sucesor. Eso no sucedió. Elegido Manzur, la posibilidad de acompañarlo en la fórmula quedó trunca al no aceptar el pedido de dejar de lado a Germán Alfaro, su armador político. Al optar por el Plan B, se dio con la realidad que José Cano era más importante que él, y tuvo que aceptar el mismo puesto ofrecido por el incipiente “manzurismo”. Su negativa era una cuestión personal afirmaban algunos.

Así Domingo Amaya mañana podrá ser electo vicegobernador de Tucumán, y quedar en la historia como uno de los armadores de la estrategia para romper la hegemonía alperovichista, o quedar sin nada. Habrá que ver si está dispuesto a quedar como subordinado de quién en los papeles fue su subordinado, o quizás esperando una mano desde Buenos Aires.

Después del 23 de agosto, Tucumán comenzará una nueva etapa. Luego de 12 años de gestión de José Alperovich, que se retira con más del 50% de votos cosechados en las últimas PASO, deberá darle paso a otro estilo de gobierno. Ni igual, ni mejor ni peor. Simplemente distinto.

Un PASO a la victoria o un PASO en falso

Las Primarias Abiertas Simultáneas Obligatorias dejaron puntos a analizar, y algunas consideraciones de cara a las elecciones del 23 de agosto y a las de octubre.

José Alperovich recuperó la sonrisa luego de un arrollador triunfo en las PASO 2015 en Tucumán. Con casi el 60% de los votos se consagró como el gobernador más votado al momento de dejar el poder. Además le ofrendó a Daniel Scioli y a Carlos Zanini 493 mil valiosos votos y una diferencia de más de 320 mil votos con los candidatos del frente opositor.

Las caras en un bunker y en el otro contrastaban sus realidades. En Casa de Gobierno estaban exultantes. No era para menos, Alperovich 12 con años de permanencia comienza a retirarse con más votos de los que llegó. Para los opositores los números no mejoraban y daban cuenta de una postal que pensaban no podía repetirse, envalentonados por las elecciones legislativas de 2013. De persistir los resultados, el Frente para la Victoria se quedaría con 3 de las 4 bancas a Diputados Nacionales, y las dos a Senadores Nacionales. Por lo que la UCR perdería un escaño, “cediéndole” la banca al PRO tucumano.

Sin 9 no hay 23. Era la consigna, tanto para el oficialismo, como para hasta no hace mucho tiempo el Acuerdo para el Bicentenario. Luego de la declinación de José Cano para enfrentarse con Alperovich los votos del Diputado Nacional no aparecieron. Al contrario, ya no están. Y así como en el 2013, desde Casa de Gobierno acusaban al ex alperovichista Domingo Amaya de haber hecho la vista gorda en favor de su actual socio electoral, hoy desde la UCR acusan al amayismo de no haber trabajado en pos del objetivo común.

Sin 9 no hay 23, fue la consigna del oficialismo, y con los datos en la mano llegan al 23 de agosto con mayor tranquilidad. La figura de Daniel Scioli como referente electoral, y la ausencia de un referente presidencial de la oposición en Tucumán, jugaron a favor del FpV.

Queda claro que los votos de la oposición en Tucumán son de José Cano. No de Amaya, ni del PRO, ni de cualquier referente o agrupación política. En 2013 el actual diputado nacional alcanzó el 34% de los votos, contra el 20% de todos los candidatos a presidente de Cambiemos o el 27% en la categoría a Diputados Nacionales de la oposición.

De ahora en más comienza otra etapa electoral en Tucumán. El FpV se apoyará más que nunca en la imagen de Daniel Scioli, y la importancia de tener un gobierno alienado a la Nación. Desde el ApB se espera una “provincialización” ante la falta de referentes nacionales, y la fortaleza de José Cano como un cuadro político individual, más allá de los errores o aciertos electorales cometidos.

Renovar o retener los cargos: cuando el linaje es más importante que la política

Como en la Edad Media en donde los cargos eran vitalicios y hereditarios en Tucumán sucede los mismo. Una práctica exacerbada en la década alperovichista en la que ser hermano, sobrino, primo o hijo es condición suficiente para aspirar a un cargo político, tiene su continuidad en la conformación de las listas que competirán en las próximas elecciones en Tucumán.

Renovar los cargos (a quienes la ley no les impida) o retener mediante la postulación de algún miembro del linaje familiar fue la consigna que se escuchó en las últimas reuniones de la UCR de Tucumán para la conformación de la lista del Acuerdo del Bicentenario. En la vereda del Frente para la Victoria, la conformación, bajo esta premisa, de las listas refuerzan el concepto.

Gladys del Valle Medin, esposa del coordinador del Ministerio del Interior, Darío Monteros; Daniel Alberto Herrera hijo del veterano referente peronista Alberto Herrera; Ángela Aída Jiménez esposa de Jorge Leal, jefe municipal de Burruyacu, José Alberto Gutiérrez (h) hijo de José “Gallito” Gutiérrez; y María Eugenia D’Urso esposa del legislador José León y primo del gobernador; Silvia Perla Rokjés, hermana de la primera dama; Norma Mariela Reyes Elías, esposa de Agustín Fernández (Aguilares); y Andrea Amado (hija del titular subrogante de la Legislatura, Regino Amado); serán parte de la lista oficial según consignó el diario La Gaceta en la edición de ayer. A la lista se le suma Franco Morelli, hijo del intendente de Concepción Osvaldo Morelli, entre otros.

En el radicalismo, el principal escollo con que se topan los correligionarios para consensuar la lista oficial del Acuerdo del Bicentenario (vaya paradoja) es la exigencia de varios históricos del partido quienes bajo la consigna de “renovar o retener” quieren imponer sus familiares y candidatos en “puestos salibles”. Traduciendo: estar entre los tres primeros lugares de las listas, como si todavía no le creyeran a su candidato a gobernador que puede llegar al poder. Romano Norri, García, Mendía, entre otros juegan su partido para no perder su influencia entre los correligionarios.

Estamos ante días cruciales que pueden definir la balanza electoral de las fuerzas que pugnarán en agosto con conducir los destinos de los tucumanos. Del madurez política, y desapego por los cargos (y beneficios inherentes) dependerá el resultado a obtener, sobre todo el de la oposición, la que por primera vez desde que tengo memoria tiene la oportunidad de disputar voto por voto el poder en Tucumán.

Nacer de un repollo y cambiar de bando

Las elecciones de agosto están a la vuelta de la esquina. Las cúpulas comienzan a perfilar las estrategias, alianzas y candidaturas según lo que le proponen los encuestadores, mientras las segundas líneas golpean puertas para saber dónde están parados, o simplemente si es que están.

En ese contexto las últimas mediciones lo ponen en una lucha cabeza a cabeza al referente opositor José Cano, con el candidato del alperovichismo y actual vicegobernador, Juan Manzur. Atrás relegado a un cómodo tercer puesto está el intendente de San Miguel de Tucumán, Domingo Amaya.

Los escenarios de polarización marcan que Cano podría imponerse a Manzur, sin la ayuda de Amaya. En Casa de Gobierno, aunque preocupados, saben que de mantenerse esta dispersión de votos, Manzur y la maquinaría electoral del justicialismo podría ganar las elecciones de agosto.

Amaya, que quedó en una posición Ni Ni (ni oficialista ni opositor) sabe que, como decía el ex gobernador Fernando Riera, es la “pesita de 100 gramos” que pueden marcar la diferencia. También el colorado sabe que su tiempo para acordar con el oficialismo está llegando a su final, si es que no pasó definitivamente. Sumado al hecho de que “su amigo” Daniel Scioli, en declaraciones periodísticas, dejó en claro que quiere a Manzur como Gobernador. A pesar de que hace más de un año, Amaya le juró lealtad a la ola naranja.

Una fórmula Cano – Amaya, dicen las encuestas, le daría un amplio triunfo al antialperovichismo. Amaya, huérfano de oficialismos, tomó nota y de a poco cumple los pedidos iniciales del Diputado Nacional para que rompa tanto con el alperovichismo, como con el kirchnerismo. Condición sine qua non para un acuerdo electoral.

Su salida de la mesa de conducción del justicialismo tucumano fue el primer paso.

El discurso de lanzamiento de la candidatura a Gobernador de Domingo Amaya el segundo. Atacó al alperovichismo, y se olvidó de Cristina y de Néstor. Eso si cantó la Marcha Peronista, sabiendo que ni Manzur, ni Alperovich – ni muchos otros del oficialismo – son considerados peronistas.

Pretende convertirse en el más opositor de los oficialistas. Está cambiando de bando.

Y ahora, los afiches de Amaya 2015. Sin cargo, no candidaturas.

Los tiempos electorales se acortan. Y mientras el tiempo pasa, a Cano se le complicará más internamente poder ceder la intendencia de San Miguel de Tucumán, punto esencial de cualquier trato.

La figura de Cano, parecería, va en aumento, y la oposición, se encuentra en una oportunidad única de volver a ser gobierno. Pero por ahora es solo una oportunidad, la que todavía se encuentra en el ámbito de las deseos.

El día después de las PASO 2013

agosto 12, 2013 2 comentarios

El día después de las PASO configura un escenario electoral, aunque no definitivo, que marca tendencias a lo que pueda suceder en octubre cuando se definan los las legislativas nacionales.

En Tucumán la elección de Manzur como cabeza de lista indicaba que al Alperovicismo había decidido recostar su elección en el aparato justicialista, dejando de lado el apoyo que venía cosechando de la clase media tucumana.

Manzur no es lo mismo que Alperovich, para el electorado ni para los dirigentes, pero para ellos es parecido a Cristina. Y en esta asociación en la que el Gobernador siempre supo mostrarse en el medio para esta clase social, el FpV perdió sus votos tanto en San Miguel de Tucumán como en Yerba Buena.

La que llamamos clase opinión es la más permeable a la influencia de los medios de comunicación. Sobre todo de los que teniendo licencia para trasmitir en CABA llegan a Tucumán. Medios enfrentados con el oficialismo nacional, ergo con el provincial. La elección del vicegobernador con uso de licencia como cabeza de lista dirigió, y dirigirá aún más, los esfuerzos de campaña de la oposición hacia los temas relacionados con la corrupción y la inseguridad. Es de esperar que antes de octubre Jorge Lanata se instale en Tucumán para hablar sobre el patrimonio del ministro de salud, el que por cierto está siendo investigado por la Justicia.

Por el lado de la oposición, aunque fragmentada, se consolida la imagen de José Cano como  el “dueño” de los votos del ACyS. Los magros resultados obtenidos por las demás fuerzas y dirigentes que lo componen, como las de sus ex aliados del PRO, reafirman la figura de Cano aunque de persistir los guarismos, solo le alcanzaría para obtener una de las cuatro bancas en juego.

Todo dependerá si se termina de polarizar la elección a Diputados Nacionales, y si se redirigen los votos opositores.

FR pudo sobrepasar el piso de votos, y mantener, la personería nacional con un mensaje simple, pero contundente. El voto anti K fue para las urnas del bussismo, quiénes supieron plantear las contradicciones políticas necesarias para captar votos, algo que el PRO no pudo siquiera hacer en su principal distrito. Hoy la principal fuerza en CABA es la alianza UNEN quien lleva a Pino Solanas como candidato a Senador Nacional.

El intendente Amaya quedó golpeado con los guarismos que parecían indicar por primera  vez en 10 años una derrota del alperovicismo. Aunque, por muy poco, no sucedió muchos quieren ver una travesura o por lo menos desidia del “Colorado” en el trabajo territorial. Y como dice el dicho, “el que busca siempre encuentra”

Daniel Toledo perdió en su distrito. La Yerba Buena opulenta y de clase media le dijo no al FpV que llevaba como candidato suplente, pero candidato al fin, a su intendente, quién no debe estar pasando un día después agradable.

En Salta la sorpresa la dio el PO y el Partido de la Victoria. En la capital salteña el voto “bronca”, antisistema fue captado por el Partido Obrero. Los salteños optaron por no votar ni al urtuveisismo ni al romerismo. Es decir le dieron la espalda al sistema político provincial y nacional.

El Partido de la Victoria, cuyo presidente es Sergio “Oso” Leavy, le permitió al Frente para la Victoria captar la mayor cantidad de adhesiones en las PASO. Leavy arrasó en el partido General San Martín, lo que le permitió recomponer el caudal de votos perdido por la salida del Partido Renovador de Salta de la alianza gobernante. En este caso el vicegobernador Zottos debe estar arrepentido de la decisión de ruptura, la que pone en serio peligro de vida al PRS.

A nivel nacional las elecciones para el FpV fueron positivas. No nos olvidemos que se renuevan las bancas de los legisladores elegidos en el 2009, en plena post crisis del campo. Hoy, además de consolidarse como la primera minoría, los resultados le permitirían aumentar el número de bancas en el Congreso de la Nación, asegurando la gobernabilidad de los últimos dos años de Cristina.

Claro con estos números la posibilidad de plantear una reelección parecería alejarse definitivamente, yendo inexorablemente a una nueva interna del peronismo.

Aunque no definitivas, una primera lectura de las PASO 2013, es que la ruptura de la clase media con Cristina se va ahondando, pero que no necesariamente el voto permite visualizar un emergente. En los principales distritos del país, y en las capitales provinciales, el voto fue más en contra que a favor. En contra de los oficialismos, y me animaría decir que en contra de la clase política en general. Pero como me dijo hoy un encuestador: ese voto en octubre se va a redirigir hacia un voto útil, porque la gente en agosto ya disipó las tensiones.

En octubre se verá que es lo que sucede.

La triste realidad de la UCR tucumana

agosto 14, 2012 1 comentario

El radicalismo tucumano vuelve a perder una oportunidad de diferenciarse de las demás fuerzas políticas de la provincia, especialmente de la que más critica y a la que en los últimos 25 años la mira desde los más bajo de los guarismos electorales.

En estos momentos el peronismo y especialmente el alperovichismo se regocijan al ver como el radicalismo, de la mano del Senador José Cano y sus adláteres, destruyen la ya casi nula credibilidad de quienes pretenden convertirse en una opción de poder en la provincia.

Porque las elecciones que se iban a desarrollar ya no se harán, y la Carta Orgánica que se tiene que respetar ya no será respetada. Porque a través de chicanas entre correligionarios, acuerdos de sectores internos que se adueñaron de una representatividad que está en duda  pergueñaron una jugada política que dejó afuera a vastos sectores partidarios.

Lamentablemente la UCR se encontrará próximamente en un estado de ilegalidad.

Nadie duda de la importancia de José Cano dentro de la UCR tanto nacional como provincial, y de su rol como opositor. De hecho el camino elegido desdibuja su trabajo y lo pone en contradicción con los principios que declamó desde sus inicios como político universitario.

Hoy el canismo se puso en el centro del ring: si no aceptan sus reglas el partido podrá ser intervenido: resultado Cano interventor. En caso de aceptar las reglas: Cano Presidente. Esta última posibilidad a pesar de que la Constitución Radical en su artículo 60 expresa la imposibilidad de hacerlo. Aunque hay un tecnicismo: el artículo dice que “no podrán elegidos”, pero no dice que “no podrán ser candidatos”. Por lo que la presidencia recaería en el “Chino” Robles, ya que Jorge Chehín-quién en un principio iba a ser  el vicepresidente del consenso-, no aceptó participar de este acuerdo. Robles convocaría a la Convención para modificar la Carta Orgánica, y se proclamaría al senador nacional como Presidente. Cano gana, el radicalismo pierde. Tucumán pierde.

En el medio se encuentran cientos de dirigentes que están en la disyuntiva: detonar un partido que ya viene golpeado y ninguneado por la sociedad; o dejar hacer y mostrar que al final de cuentas, como dijo Alvaro Aurane, “perdieron la batalla cultural”.

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